
Cada uno de nosotros, cada planeta, cada sistema solar es expresión de rayos. Aquello que designamos como los rayos son expresiones de energía, y decir que somos expresiones de rayos significa que existimos como manifestaciones de esas energías. Entretanto, en un nivel más profundo, existe algo de un misterio insondable.
Una persona puede manifestar todos los rayos, aunque no todos se expresen nítidamente. Hay en nosotros mucha más energía en circulación de lo que podemos imaginar. Manifestamos diferentes rayos en los diferentes niveles de nuestro ser: nuestros cuerpos físico, emocional y mental, en la personalidad, en el alma y en la mónada. o espíritu.
Nuestros centros etéricos, los órganos del cuerpo físico, el país donde encarnamos y la humanidad, como un todo, son también regidos por rayos. Para descubrir esos rayos, es necesario cierta autodisciplina, que podemos desenvolver, principalmente, en los tiempos modernos, en que la energía de orden y organización — el séptimo rayo — está muy activa en el planeta.